sábado, 26 de mayo de 2012


El período de iniciación en la Escuela Infantil

Fanny Berger

"El miedo al abandono"

Toda etapa nueva despierta distintos miedos. El miedo es una emoción fuerte ante un peligro real o imaginario. La causa puede ser racional o irracional. Cuando el niño lo siente no influye el hecho de conocer si el peligro es fantaseado o real.

El niño miedoso siente que no tiene recursos internos para afrontar el peligro. Su temor es alimentado por su imaginación a través de pensamientos negativos. Si ve un perro y le teme, se imagina que lo morderá o agredirá. Sus pensamientos aumentan el temor hacia el animal. Si bien puede existir un peligro real, la imaginación aumenta la tensión. Si se imaginara jugando con el perro, se calmaría. La imaginación es al miedo como el oxígeno al aire.

Todos los seres humanos tienen temores, sólo cambia el contenido de los mismos que varían según la etapa del desarrollo emocional en que se encuentren. La diferencia radica en lo que cada uno hace frente a ellos.

Los bebés tienen miedo a los ruidos fuertes. A los siete u ocho meses tienen miedo a los extraños. En el preescolar tienen miedo a la oscuridad, a los animales feroces y al abandono. El niño en edad escolar tiene miedo al fracaso. A los siete años aparece el miedo a la muerte, a los ocho años el miedo a animales pequeños y al descontrol. El adolescente tiene miedo al rechazo, sobre todo del sexo opuesto, tiene miedo a engordar y a que su físico se deforme.

Todos los niños en todas las culturas tienen miedo a perder el amor de sus progenitores, es decir, a no ser amados. El miedo más común de los niños pequeños es el miedo o la ansiedad que sienten cuando tienen que separarse de sus padres. Este miedo se presenta en todas las culturas y en todos los niños. El niño teme ser abandonado por sus progenitores y está relacionado con el miedo a perder el amor de sus padres. Siente que si lo abandonan es porque no lo aman.

¿Que sucede en realidad? Alrededor de los siete meses comienza a manifestar la angustia al extraño. Empieza a reconocer a su madre, y cuando ella está ausente, se angustia. Un bebé, a partir de dicha edad, llora cuando no ve a su mamá, siente temor de que ella lo abandone y que lo haya dejado de amar. Cuando la madre regresa, el niño la ve y se calma porque se da cuenta de que no fue abandonado. Esto se puede observar en los primeros días en el centro infantil o con una niñera nueva.
A continuación, mostraremos varios pasos a seguir cuando los padres dejan los primeros días a sus hijos en los centros educativos de enseñanza inicial:

1.      Respirar y calmarse. Los gritos y llantos de los niños son normales.

2.      Te quedas con tu maestra,(nombrar su nombre) que te va a cuidar y enseñar a dibujar, pintar, etc.

3.      Despedirse de los hijos y partir sin dudas.

4.      Trasmitir en forma tranquila y segura que mamá o papá se va y vuelve. La frase más importante es: Me voy y volveré. Siempre voy a volver. Esta frase le calma el miedo al abandono.

5.      Se van y no regresan. Los pequeños llorarán y gritarán, pues es una forma de presionar para que los padres regresen.

6.      Es imposible evitar la tensión y el llanto ante la partida, pero al tranquilizarlos e irse le dan la oportunidad de enfrentar esa situación.

Lo importante es que no sucumban a los llantos y no mostrar dudas en eso, pues hay padres que vuelven y tratan de consolar a sus hijos.

¿Qué debemos evitar hacer?

·     No amenazar con frases tales como: Si no te callas, te dejo para siempre. Cállate o no te quiero más.

·     No mostrar ambivalencia o dudas en el momento de la despedida.

·     No decirles: No tengas miedo, pues es normal que el niño lo sienta.

Al pasar los días, la angustia por la separación decrece, aunque hay niños más lentos en adaptarse.
Si pasa el tiempo y la conducta del niño permanece, es una señal de que algo está sucediendo en su desarrollo emocional. Lo contrario, la falta de angustia, también es una alarma. El niño pequeño que no llora ante la separación nos indica que no se angustia ante la ida de sus seres queridos. No importa su edad, pero si tiene cuatro años y es la primera vez que va a la escuela es normal que llore. En cambio, si tiene la misma edad pero va a la guardería desde el primer año de su vida, es significativo que llore al tercer año de concurrir al centro educativo. Luego del período de adaptación es de esperar que cesen las lágrimas.

Los llantos nacen de la rabia y la frustración ante la partida de sus progenitores. También se mezclan con la tristeza en esos momentos dramáticos para los pequeños en los que temen haber perdido a sus padres. Si éstos sucumben ante los gritos y regresan, los niños aprenderán que manifestando ese comportamiento obtendrán lo que desean. En un futuro emplearán los llantos y gritos para conseguir otras cosas que quieran.

Las maestras, en las instituciones educativas son de gran importancia en estos momentos tan llenos de angustia. Es necesario que el niño y su familia visiten el centro educativo con anterioridad, realicen alguna actividad en conjunto, padres, niños y maestros. Este encuentro posibilitará el conocerse y así los padres confiarán en que sus hijos estarán bien cuidados. Es conveniente recordarles que si bien sus padres se fueron al trabajo, o a su casa, ellos van a volver a buscarlos. Esto calma a los niños. Los maestros tienen la función de contención y sostén de la angustia que sienten sus alumnos. Luego de repetir que sus padres volverán, el niño podrá ocuparse en una actividad constructiva. De la forma en que el niño enfrente su miedo a ser abandonado, resolverá o no, otros tantos miedos que se le presentarán a lo largo de su vida. Los educadores si aceptan lo que sienten los chicos y tratan de realizar alguna actividad los ayudaran a sentir y enfrentar el miedo al abandono.

Este texto llamó mucho mi atención porque considero totalmente cierto que todos tienen miedos y es difícil poder superarlos. El miedo que presentan los niños del Nivel Inicial, en el proceso de adaptación, es el miedo al abandono; no pueden comprender ni soportar la separación con sus padres y temen a que ellos no los amen y no los vuelvan a ver. Además, pasado los ocho meses los niños le temen a las personas que no conocen y para ellos separase de sus padres y permanecer una hora con alguien que no conocen, ya les provoca angustia. Por lo tanto, es importante que los padres o los familiares no les digan a sus hijos “si seguís llorando, no vuelvo”, “cállate porque si no no te quiero más”, entre otras; porque de esta manera aumenta el temor de los niños al abandono y no logran calmarlos, al contrario. Esto me pasó a mi cuando estaba en el proceso de adaptación de una nena llamada Constanza, cuando ella lloraba, la abuela (quien realizaba su adaptación), le decía si seguís llorando no vas a ver más a mamá; esto no la calmaba sino que le provoca mayor angustia ya que ella en su imaginación tenía el miedo de que sus padres la abandonen y diciendo eso, la abuela estaba alimentando su miedo.

En otro momentos mientras Constanza lloraba la abuela se acercaba y la agarraba en brazos, incluso en algunas oportunidades me la sacó de los brazos a mí para agarrarla ella, según este texto, si los niños lloran y los adultos más cercanos a ellos se acercan instantáneamente, entonces los niños utilizarán el llanto como una herramienta para que éstos se acerquen. Esto es lo que hacía Constanza ya que cada vez que yo me acercaba o algún compañero lo hacía, o la abuela debía retirarse para ir al baño, ella comenzaba a llorar.   










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